lunes, 30 de abril de 2012

9 de Enero del 2008

Parece que hoy mi madre está mejor, esta mañana volví a tocar mi canción. Todavía no le he puesto título, siento como si fuese una hija a la que voy educando, pero todavía no he elegido el nombre, mi madre dice que debería llamarla "Esperanza" pero creo que es porque la reconforta. En realidad para mí no es una canción de esperanza, si que me reconforta pero en absoluto es esperanzadora. Es más bien como un bálsamo, una cura. No sé ,quizás cuando la acabe pueda elegir un nombre mejor.

Mi madre hoy ha hecho pastel de manzana. Cuando mi madre hace pastel de manzana toda la casa huele a él, incluso mi habitación olía a manzana caliente con huevos, mantequilla y azúcar. Algún día le diré a mi madre que me pase su libro de recetas, temo que cuando viva sola tenga que comer todo pre-cocinado... No soy muy buena cocinera la verdad. Creo que lo mío son los libros, la música y todas esas cosas que no sirven para ser una buena ama de casa.

Hoy hace bastante buen día, hace frío eso sí pero es un buen día en general. En unas horas quedaré con Marcos para ir al paseo del parque, dice que quiere decirme algo ¿Será que me va a dejar? Llevo con esa idea en mi cabeza todo el día, desde que me dijo que me tenía que decir algo. Lo más alucinante es que no me entristece en absoluto la idea, de hecho incluso me alivia un poco. No apetece rendirle cuentas a él. De cualquier manera.. no quiero ser injusta. Siempre que me separo de él no quiero volver a verlo más pero luego, cuando estoy con él la verdad es que estoy bien y siento que lo quiero. No sé porqué me ocurre esto ahora, al principio no era así. Desde que empecé el nuevo curso ya no tengo la misma ilusión. Bueno no quiero entristecerme, hoy no. ¡Hoy quiero que sea un gran día! Además, dentro de un par de días empiezan de nuevo las clases y ya estoy deseando poder empezar, escuchar cosas nuevas.. Que vuelva mi inquietud. Siempre que estoy en clase me siento como en casa y cuando estoy en casa siento que quisiera hundirme en ella. Sin embargo hay días excepcionales como este, en los que me gusta mi hogar. Cuando mi madre parece que recuerda aquellos días en los que era niña y en los que mi abuela regaba las plantas mientras ella jugaba a ser cocinera ¿Alguna vez ella desearía volar como yo? ¿Alguna vez se sentiría atada al mundo?


Cuando vuelva a casa quizás escriba, me apetece desahogarme un poco más. Es curioso, todo es curioso. Ahora no tengo tiempo para contar mucho más, el tiempo se me echa encima y todavía tengo que darme una ducha. Veo la ropa amontonada por mi habitación y tengo que recogerla, si mi madre entrase ahora en mi cuarto seguro que enloquecería. Bueno eso, escribiré más por la noche!


A veces se necesitan alas para volar!

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